23 Feb Entrevista a Maria Monesma, Sales Manager Textile & Leather de Eigenmann & Veronelli para el Día Internacional de la Mujer y la Niña en la Ciencia

¿Tuviste referentes femeninos en la ciencia durante tu infancia o formación?
Durante mi infancia no tuve referentes femeninos en la ciencia. Sin embargo, a partir de mi etapa en el instituto, mis primeros referentes femeninos fueron mis profesoras de asignaturas como Matemáticas, Física y Química. Ellas se convirtieron en un modelo a seguir y representaban, de algún modo, lo que yo esperaba llegar a ser en el futuro.
Más allá de ellas, los libros de texto apenas incluían nombres femeninos en el ámbito científico, aunque creo firmemente que eso es algo que puede —y debe— cambiar.
¿Cómo ha evolucionado el papel de la mujer en el sector químico desde que iniciaste tu carrera? ¿Qué cambios te emocionan y cuáles te preocupan?
En los aproximadamente diez años que llevo en el sector químico, he percibido un cambio notable. Cuando terminé la carrera, la mayoría de los técnicos eran hombres de mayor edad. Hoy en día, desde mi posición técnico-comercial, en las reuniones con distintas empresas es habitual que al menos una de las áreas clave —Regulatory, I+D, Calidad o Compras— esté representada por una mujer.
Creo que nos estamos ganando nuestro lugar en la industria a base de trabajo, constancia y ganas de demostrar todo lo que podemos aportar.
No diría que haya cambios que me emocionen o me preocupen especialmente. Los cambios, en general, suelen generar cierto respeto, tanto en positivo como en negativo. Pero creo que es parte natural que todas las personas puedan ocupar su lugar en el mundo laboral.
¿Qué barreras invisibles enfrentaste en tu camino que hoy quizá ya no existen, o que se han transformado?
En mi caso, mi trayectoria ha sido bastante fluida. He tenido la suerte de encontrar personas que confiaron en mí desde el primer momento, en mi criterio y en mis capacidades. Me permitieron proponer soluciones técnicas sin infravalorarme ni cuestionarme por ser mujer. Cuando cometía errores, se entendían como parte del aprendizaje, no como un motivo para hacerme sentir pequeña.
Es cierto que, al salir de la carrera, muchas personas comienzan trabajando en laboratorios de control de calidad, algo muy habitual en la industria química. La barrera que yo pensaba que podía encontrar —el hecho de que se subestimen tus ideas o no se tengan en cuenta tus propuestas— no la viví personalmente. Desde el inicio me enseñaron que cualquier hipótesis o idea era bienvenida y merecía ser escuchada. Sé que no todo el mundo ha tenido esta suerte, incluso puedo ser la excepción. Pero confío en que estas barreras sigan derrumbándose con el tiempo.
Si tuvieras frente a ti a una niña que duda si seguir su vocación científica, ¿qué mensaje le darías?
Que no tenga miedo a preguntar, a escuchar, a tomar sus propias decisiones y a sacar sus propias conclusiones. La ciencia es un mundo amplio, apasionante y lleno de preguntas sin responder y problemas por resolver. Estoy convencida de que, si sigue su curiosidad, encontrará su lugar.
¿Sabías que solo un 30% de los investigadores del mundo son mujeres? ¿Qué representa este número para ti? ¿Qué crees que falta para cambiar esta cifra: políticas, cultura, visibilidad, algo más?
Me lo imaginaba, aunque también me gustaría saber qué porcentaje representaban las mujeres hace 30 años, porque estoy segura de que el crecimiento ha sido enorme. Creo que vamos por el buen camino, pero sigue siendo necesaria más visibilidad: referentes claros, nombres femeninos que estudiar en el instituto y más divulgación científica. Muchas chicas no se atreven simplemente porque no saben en qué consiste realmente este mundo. Por eso es tan importante crear una red fuerte de apoyo, comunicación y sororidad.
¿Cuándo te enamoraste de la ciencia?
Creo que la ciencia tiene como objetivo dar explicaciones, y yo siempre he sido una persona muy curiosa. Me gusta saber el porqué de las cosas, cómo se hacen, cómo se crean y cómo cambian. En el mundo de la ciencia, y especialmente en la química, he encontrado respuestas a muchas de esas preguntas. Lo mejor es que son infinitas: siempre hay novedades y siempre hay algo nuevo que aprender.
¿Cuánto ha cambiado la profesión desde que empezaste hasta ahora?
Aunque solo llevo diez años en la profesión, sí he notado un cambio importante. Cada vez es más común ver a mujeres jóvenes sustituyendo a profesionales que se jubilan tras décadas en el sector. Me he encontrado con esta situación en varias ocasiones, incluso mi propio recorrido profesional ha sido así. Que una mujer joven sustituya a alguien con 40 años de experiencia es una clara señal de que nos estamos ganando nuestro espacio en la industria química.
¿Volverías a elegir esta profesión?
Sin duda, sí. Soy una persona con mucha curiosidad y con ganas de ayudar. Me encanta resolver problemas de todo tipo y, en la industria química, constantemente surgen nuevos retos que requieren soluciones innovadoras, ya sea por cambios normativos, por la eliminación de productos por toxicidad u otros motivos. Eso hace que el trabajo nunca deje de ser interesante.
Para más información:
Lourdes Luque – Secretaria General
Asociación Española del Comercio Químico (AECQ)
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